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Ventanas de madera para la casa del futuro

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Las ventanas de madera y de madera-aluminio son las ventanas del presente… y del futuro. Gracias a sus características y al buen hacer de los profesionales que las trabajan, se proponen como uno de los elementos clave a tener en cuenta para las viviendas de gasto energético bajo o casi nulo. Y es que garantizar el aislamiento del interior es la característica fundamental de la ventana, y las ventanas de este tipo son capaces de darnos todas las garantías necesarias. No hablamos solo del frío, el calor, la lluvia y, en general, la climatología, sino también del ruido de la calle, de mantener la higiene en el interior y de evitar gastos de energía superfluos.

Con las ventanas adecuadas, nada de esto será un problema, ni a corto ni a largo plazo. El tiempo de vida de una ventana de madera o madera-aluminio puede ser espectacular. En el caso de las ventanas de madera, que duren el máximo tiempo posible dependerá de su mantenimiento, del grosor de la ventana, del tipo de madera del que estén hechas, el barniz que se haya empleado en ellas, entre otros factores, mientras que las de madera-aluminio ni siquiera necesitan mantenimiento para durar. En cuanto al diseño, las formas y los acabados de las ventanas son muchos y muy variados, y no entran en conflicto con el buen rendimiento que puedan tener.

Ventanas de madera para la casa del futuro

 

Por supuesto, para asegurarnos de que las ventanas de nuestra vivienda rindan de forma óptima, no basta solo con tener claros los materiales más interesantes para su fabricación. Gran parte del auge de las ventanas de madera o de madera-aluminio se debe a los buenos profesionales que las trabajan, tanto aquellos dedicados en exclusiva a la madera como los que destacan en sectores complementarios como pueden ser el químico, que tratan los exteriores y los acabados, o el metalúrgico, que se encarga de los herrajes.

Es ideal asegurarnos de que las ventanas han sido cuidadas en todo momento, desde su creación, pasando por su distribución, por su montaje y, finalmente, por su mantenimiento. Un transporte adecuado de las ventanas es clave, y tiene que ir de la mano de una correcta instalación del producto a cargo de profesionales, ya que cualquier pequeño fallo a la hora de colocarlas puede crearnos problemas en el futuro. Finalmente, es necesario contar con un mantenimiento capaz de prevenir los problemas más habituales y que nos dé soluciones cuando se trate de alargar la vida útil de las ventanas que no nos supongan un sobrecoste.

En definitiva, tanto las ventanas de madera como las de madera-aluminio son candidatas ser unas de las más utilizadas en la construcción de viviendas sostenibles y de bajo consumo energético. Gracias a que los fabricantes españoles tienen una gran capacidad para crearlas y a que existe demanda, nuestro país se asegura un hueco en la vanguardia arquitectónica y del ahorro. Dentro de unos años, cuando las casas de consumo energético casi nulo sean habituales, podremos ver cómo las ventanas de madera y de madera-aluminio pueblan nuestras fachadas y nos aseguran hogares eficientes y estéticos al mismo tiempo.